Monthly Archives: abril 2014

Cuando Harry encontró a Sally

¡Qué difíciles son las relaciones entre personas! ¡Con lo guay que lo pintan en Hollywood! Todavía aquel romántico esquema “chico conoce chica, chico y chica se  enamoran” sigue vigente y, lo que es peor, amenaza con durar eternamente. Pero estarán de acuerdo en que una relación de pareja en la vida real se parece lo mismito a la de la comedia romántica que Lady Gaga a Charlize Theron ¿Por qué será? Podría ser que la comedia fuera una versión reducida de la vida real; y si este fuera el caso… ¿Por qué nadie explicó que los príncipes azules en realidad eran sapos conspiradores?

Conozco a varias chicas inteligentes, liberales, cultas, con mundo y una formación universitaria a sus espaldas que se convirtieron en “masoquistas emocionales” el día que tuvieron la suerte de toparse con un “príncipe-sapo conspirador”. Ninguna es capaz de recordar en qué momento dieron el primer paso para que les rompieran el corazón. Alguna admite, avergonzada, que cayó varias veces en la “enorme roca”, a pesar de que  lo venía venir.

“No  soy justa conmigo. Merezco algo mejor. Mucho mejor, infinitamente mejor. Valgo mucho más que para ser las migajas de un enanito, feo y cabrón” se repetía la pobre una y  otra vez, de manera casi obsesiva. Después, pone a Dios por testigo de que mañana se irá con sus amigas de marcha y se follará todo lo que se mueva. Y así es como el ciclo sin fin que lo envuelve todo termina por cerrarse.

Dicen dentro del gremio de guionistas que la realidad siempre supera a la ficción. Todo  contador de historias se basa en la primera para poder crear (o recrear, según se mire) la segunda. Si a esto añadimos la tendencia de nuestro cerebro a olvidar las experiencias negativas, se podría intuir una pseudo-explicación al fenómeno final feliz en aquellas historias que nos hablan sobre relaciones interpersonales, en concreto,  las relaciones sentimentales.

Creo que el resto ya se lo imaginan ustedes solos…

Receta para uno: Milhojas de calabacín gratinada

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Hoy estrenamos un nuevo espacio en el blog especialmente dedicada a todos aquellos seres, humanos o no, que no tienen perro que les ladre ni madre que les mande tuppers por lo que se ven abocados a tener que procesar su propio sustento.

Esta primera propuesta es sencilla y ajustada a todos los bolsillos, que sabemos que no tenemos el chichi pa farolillos. Para preparar unas milhojas de calabacín gratinadas para uno solo necesitaremos:

1/2 calabacín no demasiado grande.
1 patata mediana
2 tomates
1/4 cebolla
Queso para gratinar, la mozarella puede ser una opción.
Sal
Pimienta
Varios dientes de ajo

Primero ponemos la patata sin pelar en el microondas durante unos 4-5 min. dependiendo del tamaño de ésta. Sabremos si está lista si al pinchar con el tenedor, sale limpio. Dejamos enfriar un poco para apartar la piel y rebanarla fina.

Picamos la cebolla, los dientes de ajo para hacer sofrito junto con los tomates, que pelaremos y trocearemos en cuadrados. Ponemos a dorar en la sartén los ajos y la cebolla. Cuando esté pochada, añadimos el tomate y salpimentamos. Dejamos que se vaya cocinando a una temperatura media, removiendo. Importante: cuando el tomate esté frito, añade una pizca de azúcar para que no amarge. El sofrito puede triturarse con la batidora o dejarlo con los tropezones. A gusto del consumidor.

Cortamos el calabacín en rodajas finas y las pasamos vuelta y vuelta por la sartén, así evitamos que se rompan al montar las milhojas. El orden a seguir es: capa de tomate, rodajas de calabacín, rodajas de patata y así los pisos que queramos. Es aconsejable que sigamos una estructura piramidal para evitar que se rompa el invento.

Finalmente, cubrimos con la mozarella y gratinamos durante 5 min.

Es mejor comerlo recién hecho, así que no lo aconsejo como posible tupper. Con las sobras de los ingredientes sí que se puede cocinar pisto para uno y llevártelo para comer fuera.

¿Qué no sabes hacer pisto? Pues yo que tú iba llamando a madre…

Elemental

Hay veces que no puedo evitar escuchar conversaciones ajenas. No las voy buscando, en realidad vienen a mí sin llamarlas…

Hay veces que no puedo evitar sentirme una cotilla, una intrusa de las vidas ajenas de los desconocidos con los que me voy encontrando en mi camino. Pero es lo que tiene un largo trayecto de vuelta a casa. Una se encuentra con lo que no quiere encontrarse.
Cercanías. Línea C3, un jueves por la tarde. Un obrero sudamericano, dos chicas de facultad y yo compartimos asientos. Deduje que las chicas eran de facultad por las carpetas, los apuntes y las mochilas. Iban hablando entre ellas lo suficientemente alto  como para hacer participes de su conversación a la totalidad del vagón.

- Ayer por la tarde me llamó Javi.

-¿Javi, tu ex? Últimamente te llama mucho. Algo le pica.

-No, tía, si quedamos como amigos. Estuvimos hablando de su viaje a Londres y tal…

-¿Y no intentó nada? Qué raro. Tendrá apaño, entonces.

-Bueno… el caso es que me dijo de pasarse por casa y yo le dije que me daba cosilla por lo que pudiera pasar.

A estas alturas de la conversación, el obrero y yo estábamos que no cabíamos en nosotros por saber el final de la historia.

-¿Y él que te dijo?

-En ese momento nada en especial.  Pero luego me mandó este mensaje a las doce de la noche

Por la cara que puso la amiga al mirar la pantalla, el tal Javi debía ser un pieza de los que sólo se encuentran en los museos. Y la ex de Javi sólo pudo concluir con esto:

- Vamos… que se lo tomó al pie de la letra…

A mi modo de ver las cosas, con los ex puedes tener una relación cordial, es decir, poder estar en la misma habitación con el mismo círculo social sin tirarte de los pelos u otros objetos aledaños. Pero de ahí a ser amigos. La experiencia propia y ajena me dice que siempre alguno de los dos busca algo más. Por otra parte ¿Cómo ser amigo de de alguien por el que has sentido tanto? Alguien del que seguramente te llegaste a enamorar, al que abriste tu corazón y con quien compartiste momentos de absoluta intimidad. ¿Cómo normalizar el ser amigo de alguien que no ha sido tu amigo?

Nunca he entendido ni creo que entenderé (nunca se puede decir de este agua no beberé) lo de ser amigos de los ex. En mi humilde opinión son dos conceptos incompatibles desde su propia definición. Un ex es alguien con quien has tenido algo más que una amistad. Y no sólo estoy hablando de fluidos corporales. También compartes sentimientos que no cambian de la noche a la mañana.

Por eso, querida niña de facultad, si tú le dices a tu ex que te da cosilla que vaya a tu casa por lo que pueda pasar… en fin, estás mostrando debilidad.

Entonces lo más probable es que haya ataque.

Elemental, querido Watson

The old same story

Es la vieja historia, repetida a lo largo de todas las épocas, en todos los siglos y en cualquier lugar donde habita el ser humano. La historia que confirma la gran estupidez del hombre: queremos lo que no tenemos. Este hecho nos hace infelices para siempre, por mucho que las comedias románticas se empeñen en demostrarnos lo contrario.
¿Qué parte de realidad existe en el tan manido “chico busca chica; chico y chica se enamoran”? Lo no poseído es tremendamente más atractivo. Y no sólo en el romance se aplica este planteamiento. Es una verdad universal eso de que las morenas quieren ser rubias; tener el pelo rizado implica desearlo liso todos los días de tu vida; y si por circunstancias te tocó blanco, tú claramente preferirás negro. A lo mejor sabes porqué, o no. ¿La insatisfacción es algo intrínsecamente humano o se debe al contexto sociocultural en el que vivimos? ¿Desearán lo que no tienen en Camboya?
Hace unos días hablaba con una modelo. Me contaba que lo estaba pasando mal por culpa de un chico. Llevaba ocho años manteniendo una relación con él y parecía estar super colgada, o enamorada, como lo quieras llamar. A cambio, el no se molestaba en presentarle a sus amigos, mucho menos tener reuniones informales con su familia. Básicamente, aunque ella no sea capaz de verlo, sólo queda con él para tener sexo. Debe ser que folla de escándalo a pesar de ser feo, bajito y cabezón… además de un hijo de mala madre.
Mi gran pregunta fue ¿Por qué? No supo darme ninguna respuesta convincente. No sabía explicarme por qué había llegado a esta situación. Ella decía tener otras oportunidades con otros chicos mucho más atractivos y respetuosos. ¿Dónde estaba su autoestima? ¿Donde se dejó olvidada su dignidad? ¿En qué lugar queda el género femenino? ¿Esta chica quiere lo que no tiene o quiere lo que cree que puede llegar a tener?
Le aconsejé que dejara a ese mamón. Ella, ante mi propuesta, me miró sorprendida. “¿Cómo voy a dejar a mi gordito?”.

Vivir para ver.

April’s fool day

O mayormente conocido aquí como día de los santos inocentes.  Un día al año para gastar bromas, pesadas o no, con una justificación “pausible”. Como si a muchos les hiciera falta un día especial para putear a los demás. Si hay por ahí viciosos pervertidos que lo hacen todos los días de su vida.

Podría haber investigado un poco sobre el origen de este evento; aunque si he de ser sincera no me importa lo más mínimo cual sea. Mi educación de cole católico me dice que el 28 de diciembre tiene que ver con un tal Herodes, un señor rey que ante la amenaza de un posible derrocador, se dedicó a asesinar recién nacidos a diestro y siniestro. Para que luego se muriera rey y de viejo (supongo).

Pero al lío, que me enredo. Las bromas. Las putaditas. Las cajas de bombones rellenas de muelles saltarines. Los cigarrillos falsos. Las mierdas de plástico que te venden en el chino de la esquina. La llamada de tu jefe diciéndote que te cambia el turno de trabajo. La oficina empapelada con aquella foto a traición que te hicieron en la cena de la empresa. El colega que llama a su amigo en paro para citarle a una falsa entrevista de trabajo. El hijo que le dice a su madre que es gay y que por las noches se llama Sabrina. El director del banco que le deniega el crédito al emprendedor. El empresario que anuncia el cierre del negocio declarándose insolvente. La novia que decide que su padre se vestirá de Darth Vader para acompañarla al altar. La emprendedora que se despide de su trabajo porque está segura que vender fundas para teteras la convertirá en millonaria.  La poli que lleva a juicio a una pensionista por defender a los negritos manteros. La mala baba de unos y el poco sentido del humor de otros, intercambiables según la ocasión. La ocasión de ser bromista o la ocasión de ser víctima de una broma.

Como ya decía al principio no creo que haga falta un día especial para hacer/ recibir bromas. Al fin y al cabo el sentido del humor, para bien y para mal, nos acompaña todos los días del año. Es una de las pocas cosas que le pueden arrebatar a un ser humano. Y los españoles somos una prueba irrefutable de la afirmación anterior. Nuestro gobierno nos gasta bromas muy pesadas cada vez que toma una decisión y aquí nos tienes aguantando el tipo con una sonrisa y el chascarrillo en la boca. Ya saben, al mal tiempo, buena cara.

Eso sí, ya puede temblar la Tierra el día que lo perdamos.

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