Tarde tonta en Plaza España

 

Plaza de España, Madrid. Una tarde cualquiera de mayo. Dos muchachos sentados en el césped confeccionan trajes a los viandantes.

Chico 1: Vaya tres pata pa’ un banco…

Chico 2: Modernas de bolera…

Y, de repente, sin avisar.

Chico 2: ¡Ay! Ay, ay, ay, ay, ay, un bicho, ¡Un bichoooooooo!

Chico 1: ¿Pero qué dices loca de la colina?

Chico 2: Sí, sí, sí, un bicho de estos feos y malos… ¿cómo se dice?… ¡Una alcaparra!

Chico 1: ¿¿Una alcaparra??

Chico 2: ¡Qué sí hombre! Un bicho de ésos que es como un piojo pero distinto…

Chico 1: Una pulga, entonces.

Chico 2: Nooooo, una pulga no es. Una alcaparra… o “gaparrata”… o una “rapalgata”…

Chico 1: Pues una “rapalgata”, qué más da.

Callan. Vuelven a su sastrería oral, mientras los contemplo fascinada. Fue una pena no poder escuchar el patrón que me tenían asignado nada más levantarme de mi sitio.